Hoy, me viene al "coco", aquellos maravillosos años de "crió"; es la época que con mas cariño y respeto guardo, de los 11 a los 16 años; en aquellos años una de mis aficiones era la caza de pájaros silvestres, a liga (hoy prohibido, solo se puede a red y con licencia); había que madrugar bastante y en los meses de pleno invierno (caza de pájaros de paso), se tenia que buscar uno de aquellos pasos, que siempre usaban (y seguirán usando) en su retorno a áfrica o al sur.
Para aquel tipo de caza (de pájaros de cante vivos), se necesitaba un pájaro de cante, macho, de la raza que se quisiera cazar, aunque tambien se podía cazar en bebedero (en las orillas de pequeños riachuelos o orillas de los ríos, donde por narices, tendrían que parar a beber, por lo que allí no hacia falta el reclamo, pero a mi nunca me gusto, lo vi hacer pero yo no lo hice nunca, se impregnaban mucho las plumas y las alas con la liga, hasta el punto que no te valían para vivos, por lo que a la mayoría había que matarlos, acabando así, unos hermosos pájaros con trinos casi celestiales, en una vulgar y cochambrosa cazuela, tal vez de barro... Para comerlos.
El día anterior a la caza, sobre la media tarde, ibas a echar un vistazo donde irías a cazar al día siguiente, elegías el sitio, fincas libres de matorrales donde tu ponías unos artificiales que hacías con los cardos o pinchos que encontrabas por sus alrededores. También había que cortar ramas de unos matorrales y quitando le hojas, se dejaban ya preparadas para el día siguiente.
Al día siguiente nos levantamos con el alba, no tenia que helar, llover o viento, pues la liga se estropeaba y no pegaba las patas de los pájaros. Un café calentito para entrar en calor y bien abrigado,era todo a llevar, por supuesto, aparte del reclamo y la liga, lo demás... Lo dejamos preparado el día anterior en nuestro futuro cazadero.
CONTINUARA
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